Interim sauvage, números de teléfono sobre el suelo
Construcción sobre metal y sin seguridad para el obrero
Puesta a punto y gimnasia para los empleados del restaurante
“My bank, my choice”
/
“One dream, one world”
(Mi banco, mi elección/Un suño, un mundo). Los eslóganes dícticos van viento en popa.
El de los juegos olímpicos está
directamente inspirado en la globalización:
“
Un sueño, un mundo
”
.
“Mi banco, mi elección” apunta abiertamente al individuo, y no más a la famosa colectividad tan proclamada por el espíritu comunista. Los tiempos han cambiado. En la foto, un joven chino con traje y corbata abre los brazos, la vista al cielo, con cara beata, implorando al nuevo Mesías, a nuestro señor “el Dinero” (“Qian”). ¿
Nueva religión? En segundo plano el camino bordeado de yerba se abre al mundo paradisíaco del siglo 21: las altas construcciones, la arquitectura moderna. Ése es el nuevo ideal individual, compartido por varios cientos de millones de chinos.
La política interna sostiene su desarrollo económico invirtiendo en la construcción y las grandes obras. Las ciudades están en construcción permanente, de un barrio a otro, se demuele para construir todavía un poco más alto.
Las grandes urbes están sumergidas bajo el flujo incesante de campesinos llegados para vender su fuerza de trabajo. Son millones de ellos. Y ellos son la mano de obra que sostiene el vuelo económico del país.
Algunos escriben sus números de teléfono sobre el suelo esperando ser contactados, alquilando sus servicios durante una jornada, una semana o un mes. Sin garantías, sin seguros… con toda precariedad.
Los que han encontrado un empleo más estable, la mayoría de las veces deben acostumbrarse al repaso matutino. En los restaurantes los empleados son agrupados en la calle, en frente de la fachada, formando filas. El encargado les hace realizar ejercicios gimnásticos, les sermonea sobre la calidad del establecimiento, y los motiva a trabajar.
Como si de un pequeño batallón se tratara, los empleados deben responder al unísono los gritos del encargado. Bien alineados y estoicamente disciplinados, con media vuelta a la derecha regresarán a sus puestos de trabajo.
Los triciclos tienen distintos usos
Partida de cartas y buen humor
Salida de la periferia: vendedor en carreta
Un pequeño descanso
Las partidas de fichas chinas: un mundo de concentración
... y otro pequeño reposo (Video)
La calle no es solamente un espacio de transición, de desplazamientos, para ir de un sitio a otro. Es un lugar donde ocurren cosas.
La calle es un espacio social a tiempo completo:
“los abuelitos”
se encuentran para la sesión de taichí
cuando el sol se levanta y se pone, o a la sombra de un día de verano para una partida de cartas o de mahjong, para charlar o mirar a la gente que pasa.
En la lengua china no existe la palabra
“
intimidad
”. Los comportamientos considerados como de orden privado o impúdico en occidente, aquí
se realizan a la vista de todos. Por lo tanto, no existe vergüenza, ni siquiera cuando a uno le da la gana de ponerse a dormir, poco importa en el lugar. Uno simplemente se instala sobre un banco, una silla o sobre el suelo y se entrega a dormir tranquilamente.
También se está
a la escucha de nuestros cuerpos... de forma más o menos discreta... los ruidos corporales no son ni censurados, ni disimulados, ni reprimidos. Uno escupe, eructa o pedorrea sin complejos.
Las letras de las canciones distribuidas o vendidas en pequeños libretos
Estrella de la jornada
Juego de
"
plume plume
"
(pluma-pié)
Pequeños pasos de baile al son de la música, entre danza y gimnasia (Viddeo)
Director de orquesta de masas
Los turistas siempre "visten gorras", y a veces ropas tradicionales
LOS PARQUES
Siempre de pago (de 3 a 20 yuanes, en algunos casos con abonos anuales de 50 yuanes: muy pr
á
ctico para los vecinos del barrio).
En ellos la gente puede apreciar los
á
rboles en flor de primavera, o hacer una foto posando junto a ellos. Los chinos adoran fotografiar las flores.
También les gustan las colinas, los espacios irregulares, y si no existe ninguna entonces se hacen. Las rocas y piedras sintéticas participan en la atmósfera deseada. Cada vez más y más, en de vez retocar la realidad, se sustituye fabricándola.
A veces también se construyen los árboles. Los árboles en general son bien tratados: si se inclinan hacia un lado, se dispone una “muleta” hecha de tubos metálicos. Las ramas enfermas se vendan con los mismos colores y texturas de los árboles. A veces estos “vendajes” pueden adquirir proporciones bastante considerables. La falsedad en China se extiende hasta los límites de la naturaleza.
¡
De poco importa, si la fachada se preserva!
En Europa uno va a los parques sobretodo para reposar y relajarse: comer sobre la hierba, leer, pasear tranquilamente. Algunos corren y hay j
óvenes que juegan al fútbol, pero la gran mayoría va para reposarse un poco.
Los chinos por el contrario, siempre encuentran algo que hacer en los parques. Si hay algún sitio con agua, ellos intentarán pescar, con o sin anzuelo; hacen gimnasia, solos o normalmente en grupos, juegan bádminton, juegan “pluma-pié” (mirar la foto, “plum plum
”
), bailan, cantan...
Los parques son prolongaciones amplificadas del espacio social que es la calle.