El servicio es realizado por un personal en bello uniforme: recepcionistas con largas y abiertas faldas a la entrada, grupos de camareros y camareras ocup
á
ndose de cada detalle y cocineros con gorros y uniformes en blanco. Cada uno en su sitio, todos en movimiento e impecables.
Considerado como gastronomía fina, los precios en este tipo de sitios se disparan. Por prestigio se elige mucho y se deja bien visible sobre la mesa. Para compartirlos, los platos se disponen alrededor de la mesa, y todos pican de uno y de otro con los palillos.
Y si los comportamientos cambian, son muchos los que aśn prefieren encontrar a los amigos o colegas enfrente de una buena comilona, en vez de ante una bebida (lo que no impide que algunos encadenen las rondas de cervezas o alcohol de arroz en el restaurante).
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