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Abordamiento rápido y realista de China
 
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Por J.M.R.

Viajar en China es ciertamente mucho más caro que en la mayoría de los países asiáticos. La comida es la excepción. Bienvenido al país donde encontraras los platos más grandes, grasientos, sabrosos y baratos del mundo. (Para más información, mira en la extensa sección sobe comida de esta página Web).
En general, dos cosas marcan la diferencia entre caro y muy caro: si hablas o no chino, y si quieres viajar por tu cuenta o siguiendo los consejos de un libro guía de viaje. Las guías de viaje son muy útiles para información práctica además de proporcionar cierta sensación de comodidad, pero eso tiene un precio: seguirás el camino de otros cientos de miles de mochileros que prefieren confiar en las propuestas fáciles y rutinarias de las grandes casas editoriales. Mi recomendación es intentar combinar lo que leas con los consejos de otros viajeros

Dos cosas que considerar:
De nuevo, viajar en China requiere muchísima energía si no hablas chino. La gente no habla lenguas foráneas, y las señales e indicaciones son solamente en chino, especialmente si se viaja al campo. De todos modos, algunas mejoras están siendo realizadas en las grandes ciudades: algunas estaciones de tren tienen ventanilla para extranjeros, sitios turísticos poseen indicaciones en ingles...
La segunda cosa a recordar es que los chinos (como la mayoría del mundo donde quiera que uno vaya) consideran que uno es rico por el simple hecho de ser extranjero en China. Y para la mentalidad china eso significa puerta abierta para timarte. Intentarán cobrarte más (o mucho más), y eso puede aplicarse incluso a precios establecidos: las versiones en inglés de los menús en los restaurantes tienen precios más elevados, a veces hasta el doble. En los puestos de venta de billetes de tren creen que uno siempre quiere primera clase. En las tiendas de recuerdos, así como los vendedores callejeros, no tienen vergüenza en pedirte hasta diez veces el precio de algo. Así que ésta es la regla: siempre pide lo que quieras, siempre pregunta los precios y siempre regatea por ellos.
Otra cosa que considerar (si usted NO es blanco):

Los chinos (y en la mayoría de los países asiáticos) son muy racistas. Eso significa: mientras más rubio-ojos-azules seas, más serás bienvenido. Si eres negro u oscuro vas a pasarlo muy mal: no sólo intentarán timarte, pero además lo harán riéndose de ti. Los chinos son muy curiosos: en algunas aldeas y pueblos no turísticos, la gente te mirará fijamente, bromearán, y si tu color de pelo es rubio, a veces una pequeña multitud te rodeará. Lo mismo ocurre si tu color de piel es negro, pero las sonrisas serán diferentes...

Todo es falso
Antes de tu llegada, tienes que saber que desde tiempos antiguos, los chinos son los verdaderos maestros del trabajo artesanal. En el pasado esto significaba productos exquisitos, lujosos, y de alta calidad (de ahí la expresión “un trabajo de chinos”), pero hoy eso a pasado a significar mala calidad y falso (nunca compres nada electrónico “hecho en China”, sin importar la marca que sea. Mira la sección de anécdotas al respecto). Todo está pre-fabricado para los tiempos consumistas actuales, desde pequeñas monedas hasta la Gran Muralla. Pero la destreza se mantiene: algunos objetos realmente parecen antigüedades; templos y monumentos simulan los originales, pero la mayoría son solamente reconstrucciones (“restauraciones” en el idioma oficial). Todo es apariencia en China: grandeza y esplendor, pero detrás del decorado la realidad puede ser muy diferente. Los chinos lo han practicado hasta la perfección: incluso algunos árboles en los parques, o rocas en sitios arqueológicos son artificiales.

Precios de entrada
¡Recuérdalo! La palabra “comunista” perdió su significado en China hace más de 25 años. Todos los beneficios de los regímenes comunistas han desaparecido: nada es público o gratis. Se tiene que pagar por todo: los precios de entrada van desde templos a “parques públicos”. Por si fuera poco, uno hasta tiene que pagar de más en caso de querer hacer sonar la campana en un templo o tomar una foto a la estatua de un Buda. Los precios aproximadamente son:
Parques: 1-20 Yuanes. (1Euro=10 Yuanes, 1US$=8 Yuanes)
Templos: 20-40 Yuanes.
Museos: 20-40 Yuanes.
Áreas paisajísticas, parques botánicos: 10-50 Yuanes.
Parques temáticos: 90 Yuanes.
Los precios de atracciones de primer orden como La Ciudad Prohibida, Los Guerreros de Terracota de Xian, el Buda Gigante de Leshan... se disparan hasta alrededor de los 90 Yuanes. El gobierno a anunciado subir los precios próximamente.

Si tienes una tarjeta de estudiante: ¡olvídala! Los chinos responden que “los precios de estudiantes sólo se aplican a los estudiantes chinos”. Lo único bueno del asunto es que los “precios para adultos” son los mismo para todos, nativos o extranjeros. (En otros países asiáticos hay una política de discriminación oficial y gubernamental, donde los extranjeros deben pagar hasta 50 veces más el precio nacional).

Transporte

Si eres un mochilero en Asia, con la excepción de Japón, Malasia y Corea del Sur, encontrarás el transporte muy caro en China. Para la mayoría de la población china, también significa una necesidad muy costosa. Sólo hay que imaginar cómo puede sentirse un trabajado o un granjero chino que gana 600 yuanes (60 euros) al mes cuando tiene que pagar 200 yuanes por un boleto de tren. Cuando pregunté al respecto, ellos simplemente sonreían amargamente. Otra cosa, recuerda olvidar todas las buenas maneras en las estaciones de tren y autobús: los chinos, hombres y mujeres, son muy rudos cuando alguien se interpone en su camino. No sólo empujaran, si no que intentarán adelantarnos incluso cuando uno finalmente ha llegado a la ventanilla expendedora.

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Trenes
Todavía, comparado con Europa, es una ganga: el precio medio para una litera en clase dura es de 200 a 300 yuanes (20 a 30 euros) para un trayecto de unos 1000 Km. Los trenes son rápidos (entre 100-120 Km./h), puntuales, limpios, con aire acondicionado y muy cómodos. En las literas hay mantas y almohadas muy agradables. Y dos opciones: clase litera-dura y clase litera-blanda, ésta significa viajar en un compartimiento privado con cuatro literas en vez de seis, o sea, m á s espacio y tranquilidad.
Si eres un trotamundos duro de pelar, puedes probar la clase asiento-duro, exactamente la misma que la tercera clase de India Railways, en condiciones y precios. Yo viaj é 1250 Km. En la provincia de Sichuan de ese modo: primero se tiene que hacer una fila de una hora entre cientos de personas hasta tener la suerte de conseguir un asiento. Después te sientas encapsulado en un sitio minúsculo. No aire acondicionado, gente sudando, escupiendo, gritando y fumando alrededor de uno. Todo el mundo mirándome. Y el tren parándose durante horas en medio de ningún sitio. El precio: 50 yuanes. Hice lo mismo en la provincia de Xinjiang: 3000 Km. de desierto por 100 yuanes (10 euros). Actualmente, la clase asiento-duro está siendo sustituida por la clase asiento-blando en trenes más rápidos y con aire acondicionado.
No planees mucho tu itinerario, los billetes de tren s ólo pueden ser comprados con 4 días de anticipo y en el punto de salida. Por ejemplo, si uno está en Shanghai, no puede adquirir un pasaje para el trayecto de Beijing a Datong. También se puede recurrir a las agencias de viajes, por un precio más caro, se consiguen billetes agotados en la estación de tren (¡Corrupción y capitalismo hacen maravillas!).
Autobuses
Los autobuses con litera son una de las mejores cosas del transporte en China. Algo que he echado en falta en el resto de los pa íses en que he estado. Uno puede viajar y dormir durante la noche en aquellas áreas a las que el tren no llega. E incluso en el mismo caso, es una alternativa excelente ya que uno sólo tiene que subirse a ellos sin comprar billete por adelantado o haciendo largas filas. Se puede tener un bus destartalado por unos 100 yuanes. Y si no se tiene la suerte de conseguir un buen sitio, nos tocará al final del autobús, tumbados sobre una especie de “bandeja” sobre el motor, compartiendo el puesto con otras 4 personas y teniendo altas probabilidades de que sus pies hiedan peor que los de uno. Si no confías en tu buena suerte, puedes probar con uno de los nuevos autobuses con aire acondicionado por 250 yuanes, con una azafata que trae té caliente a petición. Recuerda pedir un “descuento”, los precios no son siempre fijos. En ambos casos, necesitarás tapones para los oídos, porque los autobuses chinos tienen una gran predisposición a poner música (karaoke) y películas a todo volumen.
Los minibuses son muy comunes, con ellos se puede llegar a casi cualquier sitio. Los precios van desde 3 yuanes (0.3 euros) por 10 Km. a 20 ó 30 yuanes por 65 Km. Recuerda pedir el precio por anticipado, e incluso regatearlo. Mira los billetes de otros para asegurarte que pagas lo mismo.
Los autobuses urbanos cuestan 1 ó 2 yuanes dependiendo de la distancia. El problema con los autobuses es que se necesita conocer el nombre tu destino en chino, ya que no hay indicaciones romanizadas.

Alojamiento
“Como extranjero” me es un poco difícil de contar, porque yo nunca he utilizado una guía de viaje para encontrar alojamiento en China. Los días en que los extranjeros tenía que alojarse en hoteles especialmente asignados para nosotros han casi terminado. Ahora podemos alojanos en casi cualquier hotel de nuestra libre elección. Pero todavía hay algunas restricciones. En Chengdu, provincia de Sichuan, busqué durante horas hablando mandarín sin encontrar un sitio en el que alojarme, el motivo probable es que Tibet es la provincia vecina y se quiere mantener tener a un ojo sobre quién anda por ahí. En otras ciudades nunca tuve ese problema, con la sola excepción de algunos sitios ultra-baratos donde “no se permite” acomodar extranjeros. Por otro lado, también he estado en otros lugares donde tampoco se me permitía, así que simplemente no se me registró. Todo depende de las ganas de negocio del dueño.
Eligiendo entre “hoteles de guía de viaje” y “hoteles normales”.
La motivación que yo tengo para alojarme en un hotel para chinos es simple: son más ventajosos y más baratos. No hay que preocupase si uno no habla chino, el sentido común y el lenguaje corporal son suficientes durante el procedimiento, además de ser cada vez más fácil encontrar alguien que hable ingles. Sólo es necesario reconocer los caracteres de “hotel”, a pesar de que la mayoría de las veces sea obvio que el establecimiento es un hotel. Entonces sólo hay que entrar y pedir ver una habitación. Si te gusta, regateas el precio (te enseñaran una calculadora a tal efecto). Siempre hay que regatear. En el mostrador de todos los hoteles hay algunas placas indicando los precios de las distintas categorías de habitaciones. Todo basura, sólo apariencia. El precio puede ser fácilmente 2 ó 3 veces más barato. Por ejemplo: una habitación doble, marcada por 300 yuanes, cuando uno pegunta el precio, te pueden decir directamente algo mucho más barato, por ejemplo 200 yuanes. Se puede regatear el precio desde 80 a 120 yuanes. Todo depende de la ubicación, si hay muchos clientes, del sitio mismo y de tus habilidades con los números. Si no te gusta el precio o el lugar, simplemente se va a otro hotel; la mayoría se sitúan cerca de estaciones de transporte, o de zonas comerciales o turísticas. Las habitaciones normalmente tienen A.C., ducha y TV. Por 200 ó 300 yuanes (después de regatear) se puede conseguir una habitación doble agradable en un hotel agradable. La hora de salida suele ser a las 12h.
Si uno se aloja en un “albergue de la juventud” (“youth hostel”) para extranjeros, los precios son mucho más elevados: una cama en un dormitorio cuesta entre 65 a 100 yuanes (7 a 11 euros). En vez de eso, se puede tener nuestra propia habitación tranquila por 100 yuanes en un hotel chino. Las ubicaciones se reducen a pocos lugares, mientras que los hoteles chinos están por todas partes, así que uno puede quedarse donde más nos guste, por conveniencia o por ambiente. No obstante, los hoteles recomendados en las guías de viaje tienen algunas “ventajas” también: se pueden encontrar otros viajeros; ofrecen viajes organizados, se puede echar un vistazo a revistas en inglés...

Qué visitar
Considerando el tamaño, la historia y la diversidad de China, hay demasiados lugares para ser nombrados. Eso es lo que una guía de viaje puede anunciar como prólogo. En cierto modo, es cierto. Pero no todo de ello. Las ciudades y aldeas chinas parecen todas las mimas, además de ser desagradablemente feas. Eso sobre la vasta mayoría. Pero algunas de ellas tienen un encanto especial, aunque no evidente a primera vista. Aparte de las diferencias culturales, si se viene a China a ver tradición y exotismo, mejor olvidarse de ello. Todo es nuevo, incluso las cosas con un aire antiguo. Y lo que es realmente viejo, es a causa de la pobreza: casas de campesinos, bloques de apartamentos en los suburbios... Así que, ¿qué ver en China? Si te gusta ver y fotografiar monumentos y paisajes. Ahí están. Pero hay que olvidarse de las imágenes bucólicas de la Ciudad Prohibida o de la Montaña Amarilla. De hecho, hay millones de turistas chinos y es prácticamente imposible encontrar un lugar o un sitio salvaguardado en China. Tendrás cientos de ellos empujándose unos a otros por hacer una foto. Hay muchas cosas que ver ya que China es un país grande, pero piensa bien el itinerario, porque a veces no vale la pena viajar 1000 Km. de una ciudad a otra para ni siquiera poder ver un museo tranquilamente. Al igual que en India, muchos consideran que no hay naturaleza en China: si no es gente, uno va a encontrarse con carreteras, minas, factorías, basura o polución en la mayoría del campo. Muchos viajeros se sienten desilusionados porque China no es como esperaban que fuera por lo que vieron en videos documentales o en fotos de postales, ciertamente no es eso, pero nadie puede realmente prever sus propias impresiones...
Por otro lado, si eres del tipo que no sólo quiere fotografías, pero también experiencias, en ese caso, el viaje puede ser mucho más agradable mientras no se busque nada, sino que se deje uno llevar por las sensaciones. La tradición en China no es algo para ser vista, sino para ser sentido y entendido. Todo depende más de la atmósfera que del sitio mismo. Eso requiere de nosotros una mente abierta y paciencia. Te encontraras con que los chinos son rudos, pero amigables; avaros, pero serviciales... Hay muchas cosas que llaman la atención en China, algunas de ellas del tipo que uno esperaba antes de llegar, pero principalmente, uno descubre que a veces todos los seres humanos tenemos más en común de lo que creemos, y que a veces las diferencias son sólo superficiales. Después de cualquier viaje, muchos estereotipos son siempre otros. Y con respecto a las otras diferencias, bueno, eso llevará tiempo; uno tiene que vivir en el sitio para llegar a sus raíces. No esperes todo entenderlo en unos cuantos meses.

Seguridad
Viajar en China, como en la mayoría de los países de Asia, es muy seguro. Aparte de los carteristas eventuales que pueden encontrarte en medio de algunos lugares aglomerados o turísticos, uno puede sentirse tranquilo en China. Los chinos son calmos y uno nunca verá cosas como pistolas, cuchillos o violencia (ellos pueden gritarse unos a otros, pero no se pondrán a pelar emulando a Jet Lee). Uno puede caminar solo en cualquier sitio a cualquier hora, sin importar de qué sexo seas, nadie te molestará. Existe un fuerte sentido de orden social, y eso mantiene todo en su sitio. Los chinos tienen mucho miedo a los robos: la mayoría de las ventanas y puertas tienen rejas, pero es más por una práctica convencional, que por una medida que se ajuste a la realidad. Yo he dejado muchas veces cosas olvidadas en mi bicicleta, y las encontré en su sitio a mi vuelta. También una vez me robaron del bolsillo la cartera, aqui nadie es manco...

Mujeres viajeras
Los chinos son muy curiosos, y eso parece ser llevado al extremo cuando se trata de una mujer extranjera. Los hombres viajeros casi no despiertan atención, pero las mujeres la acaparan toda. ¿Y adivina qué? ¡Son las mujeres chinas las que ojean de arriba abajo a sus homónimas extranjeras! Así que si vienes a China, sola o no, vete acostumbrando a la idea de que todo el mundo te estará mirando. E incluso en algunas zonas remotas trataran de tocar tu pelo, tu piel o tu ropa. Pero hay que tomárselo con calma, es simplemente curiosidad. Nunca encontraras un agravio o impulso sexual detrás de esos gestos. A veces los hombres son muy “amigables” o “serviciales”, pero al contrario que en otros países, en China es casi seguro que no hay intenciones ocultas en ello.

Viajeros homosexuales
Homosexualidad y sexo en general son algo muy privado en China, nadie habla de ello. Uno puede leer que los chinos son “conservadores”, pero eso es sólo la línea oficial. De hecho, existen muchos parques a modo de puntos de encuentro. No se ven ni besos ni manos agarradas en público, pero las parejas se sientan juntitas. Si lo que buscas es algo de acción nocturna, siempre se pueden encontrar algunos bares frecuentados por homosexuales. Para mayo información, mira alguna pagina Web con información al respecto en Internet, seguro que hay alguna.

 

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